Los complejos de Sara.

Sara Carbonero, vestida para trabajar.
Sara Carbonero, vestida para trabajar.

Ni en sus mejores sueños podría haber imaginado Sara Carbonero que rentabilizaría tanto su romance con Iker Casillas. Desde que los tortolitos decidieran exhibir su affaire ante el mundo entero -televisión mediante-, la sensual presentadora fue coronada Miss Vox Populi 2010 por España entera. ¡Así es nuestro panderetero país! Cuánto peor nos van las cosas, mayor es la borrachera; como si vitorear a un grupito de futbolistas o babear con los nuevos amantes de Teruel consiguiera aliviarnos de nuestras penurias.

La reportera deportiva más sexy del mundo (según acreditó la revista FHM) volvió de Suráfrica eufórica. Atravesó el humillo de Lluvia de Estrellas y aterrizó pisando fuerte, más fogosa que nunca: vestido rojo pasión, morritos ardientes, pelo al viento y mirada hierática… lo propio de una profesional del periodismo, vaya.  En Telecinco la recibieron con alfombra roja (from JJ.Santos to JJ.Vázquez) y nuevas colaboraciones (sonado y estrellado fue su debut en El Programa de AR). Pantene, Kellogg’s y Puma contribuyeron a hinchar sus arcas patrimoniales y, de paso, su caché. Le concedieron premios muy oportunos y la chica de Corral de Almaguer se convirtió en la trendsetter de las adolescentes españolas.

Ser el centro de atención implica crear opinión. Si bien resulta imposible agradar a todos los mortales, también es cierto que no todas las críticas dañan por igual. Con su recién estrenada (y comentada) mamoplastia, Sara Carbonero constata que a ella lo que le quita el sueño no son las mofas que rondan en el terreno profesional sobre su escaso intelecto, sino el reto de estar siempre perfecta. En lugar de acallar las burlas de los compañeros de profesión que la tildan de florero de Vasile, demostrar su supuesta valía intelectual y acabar de una puñetera vez la licenciatura de Periodismo, la esfinge de penetrantes ojos azules se ha limitado a apaciguar las inseguridades que le provocaba su estándar pechera. Sus complejos de diva novel son meramente físicos y, por consiguiente, de fácil solución: golpe de talón, 250 gramos de implantes en cada mama, tres días de reposo, y de vuelta al ruedo.  Una recauchutada más de la farándula vasileña (¿exigencias del contrato?). No sé ni por qué nos sorprendemos. Era, ciertamente, de lo más PREDECIBLE…

 

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